El presidente nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), Juan José Sierra Álvarez, propuso una ruta técnica y realista para reducir la jornada laboral sin comprometer la formalidad, el ingreso de las y los trabajadores, ni la viabilidad de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes).

Subrayó que el organismo no se opone a la reforma, pero exige una implementación planeada, basada en evidencia y diferenciada por sectores. “Nosotros no venimos a decir ‘no’. Venimos a decir ‘sí’, pero un sí acompañado de soluciones, de datos, de propuestas viables. Venimos a decir que sí es posible prosperar hacia una jornada reducida, siempre que lo hagamos de manera ordenada”, expresó.

La COPARMEX propuso que la reducción de la jornada se implemente de forma escalonada, “con mecanismos de  revisión periódica guiada por un comité tripartito, conformado por representantes del gobierno, los trabajadores y el sector empresarial, que permita evaluar anualmente si las condiciones macroeconómicas nacionales e internacionales justifican mantener el ritmo del cambio, ajustarlo o reforzarlo”.

También llamó a establecer esquemas laborales adaptados a cada industria —semanales, quincenales o mixtos— para responder con flexibilidad a las necesidades productivas.

Juan José Sierra fue enfático al señalar que una reforma de esta magnitud debe contar con mecanismos que permitan responder con flexibilidad a cambios drásticos en el entorno económico. “Y si en algún momento las condiciones cambian drásticamente —por ejemplo, ante una recesión económica— ese mismo mecanismo debe permitir hacer una pausa, un ajuste o una adecuación temporal sin desviar el objetivo de fondo”.

COPARMEX alertó que una reforma precipitada podría impactar a más de 13.4 millones de personas que laboran más de 40 horas semanales, de las cuales más del 50 por ciento se desempeña en una Mipyme. Recordó que el 95 por ciento del tejido empresarial del país está conformado por estas unidades productivas, y cualquier medida que omita su realidad estructural podría traducirse en pérdida de empleo, incremento de la informalidad o alzas en los precios de productos y servicios.

Reiteró la necesidad de establecer apoyos fiscales concretos. “Instamos a que haya apoyos para las MiPyMEs, que generan el 65 por ciento del empleo. Que haya incentivos fiscales, como la deducibilidad total de prestaciones laborales. Que se revise el ISR y el subsidio al empleo, para que nadie pierda ingreso y nadie tenga que salir de la formalidad. Creemos que estas medidas permitirán mejorar sin retroceder”, propuso.

La Confederación insistió en que México puede progresar hacia un modelo laboral más humano y competitivo, siempre que se construya con diálogo social, respaldo técnico y visión integral. Considerando la Recomendación 116 de la Organización Internacional del Trabajo, así como las experiencias exitosas de países como Chile, que aplicaron reformas similares de forma progresiva y acompañadas de políticas de productividad y capacitación.

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