El Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) presentó el estudio de Movilidad Social en México 2025, documento que señala que el 73 por ciento de los mexicanos nacidos en el 20 por ciento de los hogares más pobres, permanecerán en esa condición en su vida.
Roberto Vélez Grajales, director ejecutivo del CEEY y coautor del informe, detalló la diferencia más marcada en acceso a la movilidad social, coloca al estado de Querétaro en un grupo de entidades del centro del país, en el tercer lugar nacional con un 41 por ciento de su población con nulas posibilidades de salir de la pobreza generacional. Aunque en esta zona del país de 2017 a 2023, la pobreza subió de 43 a 44 por ciento.
Las entidades que están junto a Querétaro, son Guanajuato, Estado de México, Ciudad de México, Morelos, Tlaxcala, Hidalgo y Puebla. En dicha zona del país, el apoyo de un hogar y padres con educación; dichas entidades tienen un 26 por ciento, de tutores con universidad, un 34 por ciento con bachillerato y un 42 por ciento con secundaria o primaria.
Es decir, que un 59 por ciento de su población, pese a todos los escollos de falta de educación, herencia de pobreza, falta de empleo, nacer en zona rural, su sexo, su etnia, hogares pobres, etc., si tiene posibilidad de salir de los grados más pobres de los mexicanos, dijo.
Informó que el occidente nacional es la que menos población sin movilidad social presenta; con solo un 31 por ciento; así como, un 37 por ciento en las entidades de la frontera norte; un 38 por ciento en el pacífico y Baja California; un 41 por ciento en el centro y bajío del país; y un 64 por ciento en el Golfo de México y el sureste de México, que duplica el promedio nacional y estanca movilidad social.
Indicó que el 48 por ciento de la desigualdad económica se debe a la falta de oportunidades, colocando a México entre los 10 países con un nivel más alto de este tipo de desigualdad. Además que el lugar de nacimiento es un factor que impide la movilidad social, siendo la región sur del país, con un 57 por ciento la que representa una mayor desigualdad de oportunidades.
Detalla que el documento hace evidente que la movilidad social nacional es mínima y las oportunidad de desarrollo son mínimas. No importa las políticas públicas, grados escolares, zona de vida (en especial el sureste), entre otros factores.
Ejemplificó que un 75 de personas con padres que solo tienen educación primaria no alcanza el promedio de escolaridad en México (9.4 años). Y solo un 9 por ciento de estos individuos llegaron a la universidad. “A población en término de oportunidades educativos también se padece disparidad de acceso a la misma”.
Abundó que, la reducción de en la pobreza por ingresos entre 2017 y 2023 fue de 7 puntos porcentuales en la población adulta. El avance de ingresos no necesariamente alcanza para que una proporción significativa de las personas con origen entre el 20 por ciento de menos recursos económicos haya logrado superar su pobreza.
Refrendo que “cada 73 de cada 100 personas con ese origen de desventaja económica hoy se encuentren en condición de heredar la pobreza a sus descendientes y frena la movilidad social, acotó.
“Entre un grupo de 50 países para los que se cuenta con información comparable en movilidad social, México se ubica entre los 10 países con mayor desigualdad de oportunidades. En las diversas regiones de la nación, al nacer y vivir en el sureste es similar a habitar una de las 5 naciones (Brasil, Perú, Bolivia y Guatemala) más desiguales sociales”., dijo.
Mencionó que urge una política pública para la movilidad social y no se perpetúe la pobreza generacional; lo cual, deriva en mayor atención a las personas en pobreza. No todo es solo programas sociales económicos, sino establecer otro tipo de esquemas de desarrollo humano.
Luis Monroy-Gómez-Franco, investigador asociado externo del CEEY y coautor del informe, explicó que los limitantes para salir de la pobreza, se fracciona en factores educativos, región del país, sexo, etnia, recursos económicos en el hogar, etc.
Los datos señalan que el factor más importante en nacer, ser y mantenerse pobre, tiene la mayor influencia en un 54 por ciento por los recursos económicos del hogar, seguido en un 11 por ciento por la educación de los padres, 8 por ciento por la región del país donde se vive, 7 por ciento por el sexo, 6 por ciento por estar en zona rural, 6 por ciento por ser hijo de padres campesinos, 2 por ciento por ser indígena y 6 por ciento por tener una madre campesina.
