La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) señala que algunas estimaciones presupuestales que exigen distintas actividades de verano durante las próximas “vacaciones largas” son muy altas.

“Se estima que el consumo de servicios básicos y alimentos aumenta entra el 15 y 20 por ciento durante esta temporada. Es incontrovertible que durante las vacaciones largas las familias enfrentan un aumento en el consumo de servicios básicos como electricidad, gas, agua e internet.

También sube el gasto en alimentos, ya que al estar los niños en casa todo el día se la pasan comiendo más de antojo y gula que por hambre, el refrigerador recibe más visitas que de costumbre, el ocio provoca este sobreconsumo que eleva de manera considerable la compra de comestibles aun y con su encarecimiento”, explicó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

Entre los costos que se documentaron se puede señalar que ir al cine dos personas (transporte, entradas y dulcería) tiene un costo de 600 pesos. Una escapada de fin de semana a una cabaña o balneario (cinco personas) cuesta 9,000 pesos.  Mientras que un viaje a la playa 4 días, 3 noches (cinco personas) 17,000 pesos.

A su vez, un campamento de verano (4 semanas por hijo) tiene un precio de 10,000 pesos. Igualmente, se detalla que pasar el verano con familiares foráneos (4 semanas por hijo) 10,000 pesos.

Por ello, se invita a que el público tenga precaución en los paquetes que adquiera. Desde el leer la letra chiquita en reservaciones o tours. Cuidarse del golpe de calor. Usa bloqueador solar, gorra y mantente hidratado. Protegerse de robos al no dejar objetos de valor en autos o playas. Evitar sobregiros y endeudamiento. No gaste más de lo que tiene. Planear con tiempo mejora precios y reduce filas.

El tiempo libre vacacional puede aprovecharse de muchas formas, desde el descanso y visitas familiares hasta actividades creativas o recreativas. Cada hogar habrá de ajustarse a lo que su bolsillo le permita gastar; sin embargo, para muchos escolares, el verano tiene un significado distinto: trabajan más, ya que de manera regular apoyan el gasto de la casa trabajando en los negocios familiares, en el mejor de los casos, pues muchos otros trabajan en distintos giros a pesar de que la ley prohíbe el trabajo infantil. No hay que perder de vista que, según cifras oficiales, el 13 por ciento de los menores de entre 5 y 17 años trabajan en México; es decir, alrededor de 4 millones de niñas, niños y adolescentes se ven obligados a integrarse al mundo laboral por necesidad y para complementar los gastos del hogar.

“Esto no nos debe escandalizar, somos un país con una economía bicefálica, mayormente informal, que explica la existencia de estos dos tipos de infancias. Por un lado, están quienes estudian, descansan y se desarrollan sin mayores sobresaltos bajo la dispensa económica de sus padres. Por el otro, aquellos que por necesidad, de manera solidaria, trabajan desde pequeños y contribuyen al sostenimiento del hogar. A estos cuatro millones de menores, el país les está robando su niñez y adolescencia al permitir que vivan en circunstancias de trabajo ilegal que a su vez provoca la deserción escolar y profundiza la desigualdad”, destacó Rivera.

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