La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) reporta un alza en los precios de la canasta básica alimentaria de 44 productos de mayo a junio del presente año, estudio de mercado realizado en los treinta y dos estados de la República con una muestra aleatoria domiciliada, ambulatoria y estratificada en más de 200 puntos de venta en tres niveles de consumo: alto, medio y popular.

El precio promedio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) resultó en 1,950.62 pesos al aumentar su precio en promedio 23.39 pesos, lo que significa una variación al alza de 1.21 por ciento.

Los cinco estados con la CBA más encarecida resultaron ser Quintana Roo 8.53 por ciento, Tamaulipas 6.48 por ciento, Sinaloa 6.43 por ciento, San Luis Potosí 5.86 por ciento y Baja California Norte 4.08 por ciento.

Los productos que más aumentaron en el último mes son frijol 6.43 por ciento, que pasó de 41.19 a 43.84 pesos; naranja 6.06 por ciento, que pasó de 30.70 a 32.56 pesos; pollo entero 5.87 por ciento, que pasó de 75.09 a 79.50 pesos; harina de trigo 4.65 por ciento, que pasó de 24.07 a 25.18 pesos, y bistec de res 4.50 por ciento, que pasó de 208.84 a 218.85 pesos.

Cada vez son más los obstáculos que se interponen al desarrollo nacional, son bastantes los frentes que ha abierto el gobierno de Estados Unidos a nuestro país; además, en el ámbito interno también son innumerables los problemas.

“Los aranceles al aluminio y al acero, el posible impuesto del 3.5 por ciento o más a las remesas, la amenaza de cancelación del T-MEC, y las redadas contra los connacionales (indocumentados o no), dañan los costos de los alimentos. El margen de maniobra del gobierno federal para trazar una ruta clara frente a la agenda estadounidense es muy limitado ante tantas dificultades que debe enfrentar simultáneamente”, explicó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

Todo esto coloca al Poder Ejecutivo en medio de dos fuegos, haciéndolo sándwich entre presiones internas y externas. Sin lugar a duda, el arranque del mandato de Claudia Sheinbaum ha sido cuesta arriba y a contracorriente, muy complicado. Contar con una presidencia atribulada y con un perfil por debajo (que no bajo), describe un momento de profunda debilidad del Estado que nos perfila hacia una coyuntura de vulnerabilidad y a un entorno recesivo, dijo.

En el frente económico las cosas tampoco pintan bien: la inflación alimentaria, la escalada de precios, el elevado costo de los servicios básicos y de la mano de obra hacen evidente lo que muchos analistas financieros auguran a México y que ya dan por hecho; estamos próximos a una turbulencia que podría trastocar aún más nuestra economía y llevarnos franco a una recesión.

“A esto se suma la caída en las exportaciones de carne de res por el gusano barrenador, el encarecimiento del pollo y el huevo debido a la gripe aviar y los efectos nocivos de la sequía, que estresan la producción agrícola nacional. Todo ello genera una sensación térmica adversa en la economía del país”, comentó.

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