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Pese a las previsiones, la economía latinoamericana ha mostrado resultados mejores de lo esperado a lo largo de 2022. En términos generales atraviesa un momento positivo en muchos países. Pese a ello, los niveles de crecimiento se manifiestan similares a los de una década atrás, a la vez que, según el Fondo Monetario Internacional no se ve un panorama positivo para 2023. David Alejandro Osorio Aguirre cuenta todo al respecto

Los efectos residuales de la pandemia del coronavirus y el crecimiento para 2023 en la región, según David Alejandro Osorio Aguirre.

Según explica David Alejandro Osorio Aguirre, gran parte de las previsiones negativas para América Latina están vinculadas a que la región sigue enfrentando los efectos que ha dejado la pandemia del coronavirus, acompañada posteriormente de la guerra en Ucrania y los efectos que esto ha tenido en las economías de todo el mundo, especialmente en las economías en desarrollo. Sin embargo, estos no son los únicos efectos. Ahora, América Latina debe enfrentarse también a otro problema: un endurecimiento en las condiciones financieras internacionales en general.

Cuenta David Alejandro Osorio Aguirre que «la economía mundial va a sufrir un desaceleramiento en 2023, especialmente por un contexto internacional global desfavorable, con el respectivo impacto que esto puede tener en la región sudamericana, en muchos casos dedicada a la exportación de materias primas como principal activo económico. La contracción se vivirá especialmente en Estados Unidos y China (siendo China uno de los principales socios comerciales de Sudamérica), a la vez que se vivirá una nueva alza en las tasas de interés y se verán condiciones financieras más complejas a la hora de buscar acceder a un crédito. Por eso, el FMI ha previsto que el crecimiento de la región para 2023 podría caer al 1,7%, cuando a comienzos de 2022 se preveía uno de 3,4%».

La situación actual en América Latina
Ya durante 2020, con el impacto de la emergencia sanitaria que llevó a los países a cerrar gran parte de su actividad económica, la economía latinoamericana general se contrajo en un -6,6% de crecimiento. Sin embargo, durante 2021 y con las extendidas campañas de vacunación contra el coronavirus se recuperó al 7%.

A pesar de ello, cuenta David Alejandro Osorio Aguirre que el FMI dio a conocer recientemente que los países de la región ya están sintiendo el impacto de la recesión internacional con altas tasas de inflación. También se han dado a conocer las previsiones del Banco Mundial, que son un poco inferiores a las del FMI, con un 13% para 2022 y un 1,6% para 2023. En ambos casos, se trata de una desaceleración sustancial de la economía.

Uno de los puntos a tener en cuenta que explica el FMI al justificar estas predicciones es que el flujo de capital que se da desde los países desarrollados hasta los emergentes se está reduciendo, a la vez que se está incrementando el costo del financiamiento externo. Explica el Fondo Monetario Internacional que, especialmente en Latinoamérica, estos efectos se ven en un importante impacto en el crédito interno y en reducciones en la inversión y el consumo privado.

¿Cómo afrontar la situación, según David Alejandro Osorio Aguirre?
En un contexto como el mencionado con anterioridad, explica David Alejandro Osorio Aguirre que será indispensable que los gobiernos de los países latinoamericanos tomen fuertes medidas orientadas a controlar particularmente la inflación. Especialmente, deberán tomar medidas que sean capaces de amortiguar el impacto de la inflación en los sectores de menores ingresos de cada país, que son los que se han visto más afectados con las crisis de estos años. Pero, además, deberán buscar medidas que puedan evitar que la inflación y su impacto en los sectores vulnerados se extiendan a lo largo del tiempo, logrando su desaceleración.

Fuente Comunicae

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