La Organización de los Estados Americanos (OEA) y Ayuda en Acción firmaron en Washington un acuerdo de colaboración para fortalecer la cooperación regional en América Latina y el Caribe en dos ámbitos clave para reducir desigualdades: la educación inclusiva y de calidad y la generación de oportunidades económicas sostenibles y equitativas.
El acuerdo, que se enmarca en el Portal Educativo de las Américas de la OEA y que fue presentado en el Consejo Interamericano de Desarrollo Integral (CIDI), se da en un contexto determinante para la región. América Latina enfrenta una doble brecha: por un lado, las desigualdades educativas y digitales que afectan especialmente a comunidades vulnerables; y por otro, las dificultades que enfrenta la juventud para acceder a empleos dignos. En América Latina, la tasa promedio de desocupación juvenil se sitúa en el 17%, casi un 11% por encima de la población adulta. Además, más de la mitad de la juventud empleada lo hace en condiciones de informalidad, según datos del último informe realizado por Ayuda en Acción y CEPAL.
A partir de esta firma, ambas organizaciones trabajarán conjuntamente para impulsar políticas, programas y alianzas que faciliten la transición de la educación al trabajo, con especial atención a personas y grupos en situación o riesgo de exclusión, reforzando el bienestar social y la equidad en los Estados Miembros.
“Con este acuerdo afianzamos nuestro compromiso compartido de ampliar el acceso a oportunidades para los jóvenes de la región, facilitarles la transición educación-trabajo y cimentar las bases de la paz y la prosperidad en nuestros Estados Miembros”, afirmó Barbara Kotschwar, Oficial a cargo de la Secretaría Ejecutiva para el Desarrollo Integral de la OEA.
Por su parte, Jorge Cattaneo, director general de Ayuda en Acción, señaló: “La desigualdad se combate con oportunidades reales: educación que incluya, formación conectada con el empleo y los retos de la digitalización, así como alianzas que conviertan la cooperación en resultados. Este acuerdo nos permite escalar ese impacto con visión regional”.
La transición de la educación al empleo constituye uno de los focos prioritarios del acuerdo, especialmente en un contexto de transformaciones tecnológicas, demográficas y medioambientales que están modificando el mercado laboral. En la región, los empleos tradicionales en agricultura y manufactura se están reduciendo y se estima que el 70% de la juventud ingresará al sector servicios para 2030, lo que plantea importantes desafíos en términos de productividad e inclusión laboral.
En este marco, las partes se han comprometido a priorizar líneas de acción que impulsen iniciativas relacionadas con la formación técnico-profesional, la empleabilidad y la inclusión socioeconómica, así como a trabajar con ministerios de educación y trabajo para identificar oportunidades de cooperación y proyectos que contribuyan a reducir brechas sociales.
Como elemento innovador, el acuerdo incluye el diseño y ejecución de un concurso regional de buenas prácticas sobre el uso de recursos educativos con inteligencia artificial generativa, orientado a promover experiencias que mejoren el aprendizaje y fortalezcan competencias relevantes para el empleo, con énfasis en la formación técnica y profesional. El objetivo es visibilizar y movilizar iniciativas educativas que utilicen la IA de forma responsable, con enfoque de justicia y equidad, cuidando que la innovación tecnológica no amplíe brechas, sino que se convierta en una herramienta para democratizar oportunidades.
El acuerdo también contempla acciones de relacionamiento institucional y expansión de oportunidades para impulsar proyectos con ministerios de los países miembros de la OEA, explorar colaboraciones con otros organismos internacionales presentes en la región, así como desarrollar iniciativas de difusión de proyectos, informes y actividades conjuntas.
