La economía de México ha demostrado resiliencia, pese a la incertidumbre y a las tensiones comerciales, gracias a la solidez de sus fundamentos macroeconómicos. Según un nuevo informe de la OCDE, las políticas públicas deberían centrarse en garantizar la sostenibilidad fiscal y acelerar el crecimiento mediante reformas que impulsen la productividad y reduzcan la informalidad.
El último Estudio económico de la OCDE sobre México prevé que el PIB crezca un 1.4% en 2026 y un 1.7% en 2027, frente al 0.7% registrado en 2025. Asimismo, las previsiones indican que la inflación disminuirá hasta el 3.6% en 2026 y el 3.2% en 2027, un nivel cercano al punto medio del rango objetivo del banco central, situado en el 3%.
«México posee un historial acreditado de finanzas públicas saneadas. La consolidación fiscal en curso debería mantenerse y la eficiencia del gasto debería reforzarse para salvaguardar el margen fiscal destinado a inversiones clave en educación y digitalización», afirmó el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann, al presentar el informe en Ciudad de México junto con el Secretario de Hacienda, Edgar Amador. «También se requieren reformas ambiciosas para sentar las bases de un crecimiento más sólido y resiliente a largo plazo, incluidas reformas que promuevan la competencia en el sector de las telecomunicaciones para acelerar la digitalización, así como mejoras en el sistema educativo para fortalecer el desarrollo de habilidades y ampliar las oportunidades de empleo formal».
México necesita una consolidación fiscal gradual y sostenida para garantizar la sostenibilidad y reconstruir los márgenes fiscales tras el elevado déficit registrado en 2024, apoyándose en un gasto mejor focalizado y en la optimización de los ingresos. Un enfoque más estratégico de la planificación y priorización del gasto debería sustentarse en un marco fiscal de mediano plazo más sólido y en un uso más sistemático de revisiones del gasto y análisis de costo-beneficio.
La transformación digital tiene el potencial de estimular la inversión y la productividad necesarias para impulsar el crecimiento. Para materializar ese potencial, México debe establecer un marco regulatorio que fomente la competencia en el sector de las telecomunicaciones, garantizar la independencia del regulador y avanzar en el gobierno digital para ampliar la cobertura, fomentar la innovación y mejorar la prestación de servicios.
La informalidad laboral sigue siendo elevada, con algo más de la mitad del empleo fuera del sector formal. Reducir la informalidad requiere fortalecer las habilidades, dado el estrecho vínculo entre bajos niveles educativos y empleo informal. Garantizar que más estudiantes completen al menos la educación secundaria y mejorar la calidad de la educación contribuiría a ese objetivo. Asimismo, reforzar la vinculación entre el sistema educativo y las necesidades del mercado laboral ayudaría a reducir los desajustes entre las competencias y la demanda laboral y a facilitar el acceso a empleos formales de mayor productividad. Ampliar los servicios de cuidado infantil y de atención a personas mayores permitiría a muchas mujeres acceder a oportunidades de empleo formal y permanecer en el mercado laboral.
México es altamente vulnerable al cambio climático. La adopción de un plan nacional integral de adaptación reforzaría la capacidad de respuesta ante los efectos del cambio climático, mientras que contar con mejor información sobre la disponibilidad y el uso del agua contribuiría a garantizar un acceso fiable y sostenible para los hogares y las empresas. Un aumento sustancial de la inversión privada, respaldado por un marco regulatorio claro y estable que proporcione certidumbre a largo plazo, ayudaría a México a alcanzar su objetivo de que el 38.5% del suministro eléctrico provenga de fuentes limpias para 2030, mientras que la modernización y ampliación de la red eléctrica contribuiría a atender el aumento de la demanda.
