Considerando que la Inteligencia Artificial (IA) generativa ha transformado la forma de realizar investigación y docencia, así como la dirección en los ámbitos ambiental, social, económico y cultural, resulta primordial para las universidades abordar este proceso a partir de una equidad y pensamiento crítico con el alumnado, el rediseño pedagógico para el profesorado, la innovación aplicada para el contexto de la investigación, una gobernanza ética con respecto a la gestión académica, además de la seguridad y soberanía tecnológica.

Lo anterior fue propuesto por la doctora Maricela Bravo Contreras, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), al participar en la mesa de análisis La Universidad pública ante los desafíos globales e incertidumbre en la era de la Inteligencia Artificial al concluir las actividades del IX Congreso Internacional, Avances de las Mujeres en las Ciencias, las Humanidades y todas las Disciplinas, organizado por la Unidad Azcapotzalco de esta casa de estudios.

Dichos ejes fundamentales pretenden minimizar la brecha digital y desigualdad tecnológica, riesgos de dependencia e invisibilidad de realidades latinoamericanas en la IA, mientras en el ámbito educativo se debe preservar la ética y tener una actualización continua, planteó la secretaria académica de la División Ciencias Básicas e Ingeniería de esa sede.

El doctor Marco Ferruzca Navarro abundó que esta tecnología “representa una generación de sistemas capaces de crear contenido original, texto, imágenes, video, audio o código. Estos sistemas se fundamentan en grandes modelos de lenguaje entrenados con enormes volúmenes de datos y están transformado rápidamente sectores como la educación, el diseño y el comercio”.

En ese escenario, y frente a la necesidad de abrir un campo de estudio interdisciplinario, la Universidad ofrecerá la Licenciatura en Inteligencia Artificial, que buscará pugnar para que el uso de este recurso se convierta en un beneficio para la sociedad.

Así, se debe crear conciencia para un uso responsable de IA, lo que significa “crear sistemas que respeten valores humanos fundamentales y generen impacto positivo en la sociedad a través de la ética, el respeto, equidad y privacidad, entre otros valores; por tanto, el beneficio social deberá ir más allá de lo económico tratando de minimizar el daño por los sesgos de accesibilidad tecnológica”, añadió el doctor en Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Educación.

Esa necesidad llevó a la UAM a formar profesionales mediante un eje que analice el impacto desde una visión multidisciplinaria, por lo que la colaboración entre las distintas divisiones académicas permitirá que los egresados tengan una visión integral en la aplicación de este recurso tecnológico, expuso el investigador del Departamento de Investigación y Conocimiento para el Diseño.

El compromiso institucional permanente de la Institución con las distintas transformaciones de impacto tecnológico, económico, social, científico, político y cultural ha permitido cumplir con la responsabilidad de crear una oferta académica que contribuya a la formación de docentes e investigadores que hagan aportaciones invaluables para el desarrollo del país.

 

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