Desde hace décadas, se tiene el gran pendiente en el sistema educativo de establecer esquemas que permita que los niños y niñas, pierdan el miedo a las matemáticas. Este fenómeno no es un secreto, sino una realidad palpable que se manifiesta en los salones de clase de todo el país. El miedo a los números no sólo afecta el desempeño académico individual, sino que también tiene implicaciones profundas para el desarrollo profesional y la competitividad nacional en un mundo cada vez más tecnológico.

El rechazo a las matemáticas tiene una raíz más profunda. De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en el informe PISA 2018, los estudiantes mexicanos de 15 años obtuvieron un puntaje promedio de 409 en matemáticas, lo que los ubicó por debajo del promedio de la OCDE (489 puntos).

Otro factor crucial es el impacto de la ansiedad matemática. Este es un fenómeno psicológico bien documentado que se caracteriza por un sentimiento de tensión, aprensión o miedo que interfiere con la capacidad de los estudiantes para resolver problemas matemáticos. Un estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 2018 reveló que el 64 por ciento de los estudiantes mexicanos de 15 años declararon sentir ansiedad por las matemáticas.

Una de las situaciones más comunes es la enseñanza tradicional, que históricamente se ha centrado en la memorización de fórmulas y procedimientos, en lugar de fomentar la comprensión conceptual y el pensamiento lógico. Este enfoque puede hacer que las matemáticas se sientan desconectadas de la vida real. Muchos alumnos se enfrentan a un muro de incomprensión al no ver la utilidad práctica de lo que están aprendiendo, lo que provoca frustración y un sentimiento de incapacidad.

El entorno social también juega un papel significativo. En muchas familias y círculos sociales, se perpetúa la idea de que las matemáticas son difíciles o solo para genios. Esta narrativa puede repercutir de manera negativa en la autoconfianza de los estudiantes incluso antes de tomar la asignatura. “La falta de un acompañamiento adecuado en casa, donde los padres a menudo también luchan con su propio rechazo a las matemáticas, puede agravar el problema”, destaca Dan Moses, creativo de la Regla Angular DML.

“Superar el rechazo a las matemáticas en México es un desafío que requiere el esfuerzo conjunto de estudiantes, docentes, padres y políticas educativas. Al cambiar el enfoque de la memorización a la comprensión, y del miedo a la curiosidad, podemos comenzar a construir una generación de niños y jóvenes que no sólo no teman a los números, sino que los vean como una herramienta poderosa para el futuro”, indicó.

Para contrarrestar esta problemática, es fundamental un cambio de paradigma en la forma en que se enseñan y se perciben las matemáticas. “Aunque no es una tarea sencilla, es absolutamente necesaria”, comentó y aconsejo integrar a las matemáticas a la vida cotidiana.

Entre las claves que propone para hacer de las matemáticas un elemento de fácil comprensión se debe fomentar la comprensión sobre la memorización, que la o el joven sepan que la clave no está en memorizar, sino en entender el porqué. Los profesores deben utilizar métodos de enseñanza que enfaticen la resolución de problemas y la aplicación práctica de los conceptos.

Así como abrazar el error como parte del proceso, pues el miedo a equivocarse es uno de los mayores obstáculos. Es crucial crear un ambiente de aprendizaje en el que los errores no sean castigados, sino vistos como oportunidades para aprender. Igualmente se debe integrar herramientas y tecnología de manera significativa; capacitación docente continua y comunicación con la familia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *