En la ceremonia de Premiación Nacional de la 3ª edición del Premio Escuelas Sostenibles, organizada por Fundación Santillana y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Escuela Primaria Rural Aquiles Cerdán ganó la categoría preescolar/primaria y los dos ganadores nacionales viajarán a Río de Janeiro el 21 de octubre de 2025 para la final internacional.
Cabe mencionar que entre los 10 proyectos finalistas de entre los 70 participantes de México, donde se localizó el Instituto Martin Luther King, de Querétaro, con el proyecto: “Una granja en mi casa”): Granja urbana que promueve la entomofagia (consumir insectos como alimentos) como alternativa nutricional. Incluye cría de tenebrios, producción de harina de insecto, diseño de herramientas con impresión 3D y recetas que integran insectos a la dieta.
El Instituto Martin Luther King, localizado en la capital queretana fue uno de los finalistas por su promoción del consumo sustentable de insectos comestibles, que desarrolla ideas ambientales a alumnos de nivel primaria y secundaria.
Areli González, profesora del Colegio y encargada del proyecto “Mi Granja en la Casa”, indicó que el mismo se basa en la cría de la especie de escarabajos “Tenebrios”, que considera fue un orgullo ser finalista de este certamen nacional, más siendo un colegio pequeño que busca ser un ejemplo para otras instituciones.
La Unión Europea tiene considerado al Tenebrio como una especie segura para el consumo humano por ser considerado un insecto alto en proteínas y que puede ser mezclado con diversas harinas para brindar mejor desarrollo para los menores de edad, debido a su contenido de aminoácidos. Cabe mencionar que México tiene una amplia cultura de consumo de insectos como son los chapulines, escamoles o gusanos de maguey.
“Tenemos diversos maestros que estamos comprometidos para considerar la innovación y creatividad de los alumnos, para que impulsen sus ideas y sigan abiertos a conocer cosas y ecosistemas que les rodean”, dijo.
El proyecto surgió con una participación de todos los involucrados, desde los maestros, alumnos y padres de familia. Los niños investigan todo sobre la crianza de los tenebrios; así como aplicación de nuevas tecnologías para hacer los criaderos para ser colocados en un futuro en los hogares y proteger a los especímenes.
La familia se involucra en el entusiasmo de los niños, pero en esta especie comestible es impulsado por los niños que hace que sus padres ingieran a esta especie que tiene diversas vitaminas y proteínas, con altos beneficios para el cuerpo.
Señaló que el mayor reto fue lograr una organización adecuada, pues todos quieren participar, pero se debe entender los tiempos para asistir a la granja y que se entienda que es general para todo el alumnado y dividir la atención a la crianza de tenebrios.
“Ahora se tiene una aceptación del 80 por ciento de aceptación de la crianza y su consumo por el alumnado; lo que se busca es un criadero amigable para los humanos. Tenemos una idea de dejar un poco lejano el manejo de los insectos y que sea automanejable”, explicó.
“Es fundamental el involucrar una mayor cultura y educación ecológica en los niños y aprendan la diferencia de una buena alimentación, no desechos basura, que ayuden a sus padres, que aprendan que el huerto tiene beneficios de diversa índole, hasta el captar agua de lluvia. Esperamos que los padres sigan apoyando a sus hijos para salir adelante en este tipo de ideas”, acotó.
Detalló que Querétaro al ser semidesértico se debe tener mayor énfasis en manejo adecuado del agua, no sólo en infraestructura o en las escuelas o el hogar, sino en la educación de los niños y niñas. Se tiene que tener medidas que pueden verse sencillas pero son importantes como captar agua y uso adecuado de la energía. La entidad en materia de sostenibilidad se puede crecer más de lo actual e incentivar a las nuevas generaciones.
A nivel secundaria y bachillerato, el ganador fue Colegio Sinaloa, por el proyecto escolar de agroecología que produce biofertilizante local para un huerto. Protege el suelo y la biodiversidad, reduce costos e insumos químicos, genera alimentos e ingresos y reúne a la comunidad educativa. Cumple varios ODS (hambre cero, salud, educación, consumo responsable, clima y ecosistemas), siendo práctico y replicable para jóvenes emprendedores.
