A pesar de los avances sociales, la sexualidad de las personas mayores en México sigue siendo un tema rodeado de tabúes y prejuicios. Se asume erróneamente que el deseo sexual y la capacidad de disfrutar del placer desaparecen con la edad, una visión que no solo es incorrecta, sino que también niega un aspecto fundamental de la salud y el bienestar integral de esta población.

De acuerdo al estudio “No Monogamia en Latinoamérica” realizado por Gleeden -la app de citas para relaciones no monógamas pensada por y para mujeres- Solo el 35% de los mexicanos relaciona a las generaciones mayores de 50 años con el concepto de libertad y disfrute sexual.

Asimismo, el estudio de Gleeden revela que, en México, las personas mayores de 50 años son vistas como proactivas en cuanto a la conexión emocional, pero también enfrentan estigmatización e invisibilización sexoafectiva. A pesar de su disposición para establecer vínculos afectivos, este grupo etario es percibido como menos libre y con menor apertura hacia la diversidad, lo que sugiere que los prejuicios culturales y sociales sobre la edad influyen en su capacidad para explorar y practicar formas alternativas de relación, como la no monogamia.

La sexualidad es una parte inherente del ser humano y no se limita a la juventud o la capacidad reproductiva. En la vejez, se transforma y se enriquece, abarcando no solo la actividad sexual, sino también la intimidad, el afecto, la sensualidad y la conexión emocional. Reconocer y validar esta dimensión es crucial para garantizar una vida plena y de calidad para las personas mayores.

«El panorama de las citas en línea no es como lo imaginamos siempre», afirma Silvia Rubies, directora de comunicación de Gleeden Latam. «Contrario a la creencia popular de que las apps de citas son exclusivas para los jóvenes, nuestra base de datos revela que una gran parte de los usuarios inscritos en la aplicación son personas mayores de 50 años. Esta generación, a menudo invisible en el debate sobre la sexualidad, está buscando activamente redescubrirse, explorar nuevas conexiones y vivir una segunda oportunidad. Buscan compañía, intimidad y, sobre todo, vivir su sexualidad.»

Desde Gleeden reconocemos la sexualidad como un derecho humano: La salud sexual es un componente de la salud integral en todas las etapas de la vida. Las personas mayores tienen el derecho a una vida sexual satisfactoria, segura y sin discriminación.

 

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