Young athletic man feeling pain in his shoulder while exercising in health club.

El dolor de espalda anteriormente asociado predominantemente con el envejecimiento o trabajos físicamente exigentes, hoy en día se observa una prevalencia alarmante entre jóvenes y adultos que llevan estilos sedentarios. Esta tendencia se atribuye a una característica dominante de la era moderna, donde las horas prolongadas frente a pantallas, la falta de actividad física regular y las posturas inadecuadas se han vuelto la norma.

La columna vertebral humana está diseñada para el movimiento y la carga equilibrada. Sin embargo, el sedentarismo provoca un debilitamiento progresivo de los músculos de soporte, incluyendo los abdominales, los glúteos y los de la espalda baja. Estos músculos son cruciales para mantener la estabilidad de la columna vertebral y una postura adecuada. Cuando se debilitan, la columna carece del soporte necesario, lo que lleva a una mayor presión sobre los discos intervertebrales y las articulaciones, provocando dolor y rigidez.

Además del sedentarismo, otros factores que contribuyen al dolor de espalda incluyen:

  • Mala postura:Tanto al sentarse como al estar de pie o al levantar objetos.
  • Falta de actividad física:Que resulta en músculos débiles y falta de flexibilidad.
  • Obesidad:El exceso de peso ejerce una presión adicional sobre la columna vertebral.
  • Estrés y ansiedad:Pueden causar tensión muscular, exacerbando el dolor.
  • Lesiones:Caídas que pueden desarrollar hernias discales.

Correctores de espalda: una ayuda temporal, no una solución definitiva

Ante la búsqueda de un alivio rápido, muchas personas recurren a los correctores de postura o fajas de espalda. “Si bien estos dispositivos pueden ofrecer una sensación inmediata de soporte y ayudar a mantener una postura más erguida, no son una solución a largo plazo y pueden incluso ser contraproducentes”, advierte el Dr. Carlos Suárez Ahedo, ortopedista especialista en cirugía de cadera nos comparte a continuación..

“El uso prolongado de correctores de espalda puede llevar a una dependencia de estos dispositivos, ya que impiden que los músculos del tronco trabajen por sí mismos para mantener la postura”, continuó el Dr. Suárez Ahedo. Esto resulta en un mayor debilitamiento de los músculos que, idealmente, deberían ser los encargados de dar soporte a la columna. En esencia, al suplir la función de los músculos, se inhibe su fortalecimiento, perpetuando el problema subyacente. Se les considera más como una herramienta para generar conciencia postural inicial, pero no como una estrategia de tratamiento principal.

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