Mientras las conversaciones giran en torno al amor, las parejas y los vínculos afectivos, hay una relación que pocas veces se pone sobre la mesa y que, sin embargo, influye silenciosamente en todas las demás: la relación que cada persona tiene consigo misma.

De acuerdo a Nora Taboada, autora de Felicidad Activa y fundadora de AFE-Liderazgo Consciente, el modo en que una persona se relaciona consigo misma, especialmente su nivel de autoconfianza y amor propio, tiene un impacto directo en su desempeño y crecimiento profesional.

Los entornos laborales actuales muestran una paradoja: aunque las empresas buscan profesionales apasionados y comprometidos, menos de un tercio de los empleados reporta sentirse emocionalmente conectado con su trabajo. Datos publicados por Gallup en su State of the Global Workplace: 2025 Report, dicen que en Latinoamérica sólo el 32 % de los empleados se sienten comprometidos con su trabajo, es decir, implicados y entusiasmados con lo que hacen en su empleo

Esta desconexión revela que muchos profesionales trabajan “por obligación”, sin sentirse parte de lo que hacen, un síntoma de falta de autoconfianza y propósito interno.

Para Nora Taboada, el reto no está en la empresa sino en cómo cada persona se relaciona consigo misma. “La autoconfianza es un elemento fundamental del éxito. Creer en ti mismo y administrar tus miedos es un paso importante para salir de tu zona de confort y atreverte a cosas que te llevarán al éxito”.

La autoconfianza no aparece de la nada; es un hábito que se construye paso a paso. Es por ello que la  fundadora de AFE-Liderazgo Consciente comparte estas reglas prácticas para fortalecerla y, con ello, potenciar el desempeño profesional:

  • Actuar primero, confiar después: Las acciones de confianza preceden a los sentimientos de seguridad. Comenzar tareas desafiantes (aunque no se tenga plena confianza) genera experiencias que consolidan la creencia en uno mismo.
  • Transformar la relación con el miedo: Más que eliminarlo, se propone escuchar al miedo, identificar qué lo provoca y prepararse para él, reduciendo su impacto en la toma de decisiones profesionales.
  • Valorar el proceso más que el resultado: Amar el proceso de crecimiento profesional permite ver cada paso como oportunidad de aprendizaje, reduciendo la presión y fortaleciendo la autoestima.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el 14 de febrero? Más de lo que parece. Aunque esta fecha suele asociarse a las relaciones románticas, también es un buen momento para reflexionar sobre la relación que cada quien tiene consigo mismo. Según Nora Taboada, autora de Felicidad Activa y fundadora de AFE-Liderazgo Consciente,  desarrollar amor propio y confianza no es un lujo emocional, sino una estrategia profesional: “Creer en uno mismo y administrar los miedos es clave para atreverte a hacer aquello que te llevará al éxito”.

En un mundo laboral cada vez más competitivo y exigente, no son las empresas las que determinan el éxito de una persona, sino la relación interna que esa persona tiene consigo misma. La autoconfianza y el amor propio no solo alimentan el bienestar emocional, sino que son habilidades estratégicas que potencian la toma de decisiones, la creatividad profesional y la resiliencia frente a los retos del mercado.

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