La Copa Mundial de Fútbol 2026 es la primera edición en la que tres países unirán esfuerzos para albergar el certamen deportivo. En esta edición sin precedentes, México meterá el gol decisivo para la economía y los negocios al alcanzar una audiencia potencial cercana a 6,000 millones de espectadores en todo el mundo.
Para México representa una oportunidad económica de magnitud inédita, cuyo impacto no se limita al evento deportivo en sí, sino que se explica por la convergencia de dos grandes vectores: el aumento del consumo y la inversión en infraestructura necesaria para habilitar y operar el torneo. En Deloitte, estimamos que ambos componentes configuran un impacto económico total de 2,730 millones de dólares (0.14% del PIB) reflejando tanto la derrama directa asociada a la actividad del Mundial como los efectos habilitadores que lo hacen posible.
Deloitte presenta el análisis “Impacto económico del Mundial de Fútbol 2026 en México”, que revela el potencial económico estimado que esta justa deportiva dejaría a los principales sectores encargados de dar la bienvenida a los visitantes en el país: gastronomía, retail, alojamiento, transporte y entretenimiento.
*Estas son las principales perspectivas que presenta el análisis.*
*Impacto económico*
2,250 millones de dólares generados por la industria de consumo asociado a la llegada de aficionados nacionales e internacionales, así como un mayor gasto interno. El ingreso por segmentos se concentraría de la siguiente forma: Gastronomía (728 mdd), Retail (614 mdd), Alojamiento (395 mdd), Transporte (309 mdd) y Entretenimiento (309 mdd).
En esta competencia se crearían 112,200 empleos temporales, el equivalente al 0.19% del empleo total de México.
El crecimiento económico base estimado para México en 2026 se estimaba en 1.3%, pero con el impulso del 0.1 puntos porcentuales (p.p.) generados por el Mundial, la estimación de crecimiento esperado para este 2026 sería de 1.4%.
El impacto generado en los estados participantes se estima de la siguiente forma: Ciudad de México, 847 mdd; Jalisco, 385 mdd; Nuevo León, 350 mdd; y estados no sede, 668 mdd. Lo anterior nos da como resultado los 2,250 mdd que se estiman de impacto en el consumo.
*El estadio como modo de activación económica*
El Mundial podría generar en México cerca de 1,243 mdd en ingresos asociados relacionados con la asistencia a estadios, que se consolidan como nodos centrales del flujo de turismo, consumo y empleo.
Las estimaciones apuntan a una movilización aproximada de 836,000 turistas durante el torneo, con una composición dominada por turistas locales y extranjeros.
*Activación del consumo interno*
La expectativa del torneo impulsa compras anticipadas en categorías relacionadas con la experiencia de visualización y convivencia, lo que genera ingresos adicionales, lo que generaría 181 mdd vinculados al consumo en hogares.
El gasto inducido se concentraría de la siguiente forma: segmento gastronómico, con 562.5 mdd; retail, con 181.3 mdd; y electrónicos, con 136 mdd.
*Consumo fuera del hogar*
Debido a que entre 20% y 25% de personas verá los partidos del Mundial en bares y restaurantes, el impacto económico estimado es de 563 mdd en ingresos adicionales.
Las cadenas nacionales e internacionales de bares y restaurantes representan el 5% de volumen en este ecosistema, mientras que los establecimientos independientes con experiencias personalizadas y cercanas a los clientes representan al 95%.
Al margen del evento deportivo, el torneo detona un ciclo intensivo de gasto que combina la llegada de aficionados nacionales e internacionales con un mayor consumo interno, impactando de manera directa a hogares, restaurantes, comercios y espacios públicos. Esta dinámica concentra la derrama en un periodo acotado, pero con efectos transversales sobre sectores clave, al movilizar simultáneamente turismo, entretenimiento y consumo cotidiano en una misma ventana temporal.
