En un año marcado por temperaturas récord, estrés hídrico en más de la mitad del territorio y una presión creciente para que las industrias aceleren sus transiciones ambientales, Veolia en México presenta sus avances hacia un futuro sostenible a través de su Reporte ESG 2024.
Un informe que sintetiza cómo la empresa está respondiendo a una realidad en la que el 78% de la población se siente expuesta a riesgos ecológicos, según el Barómetro de la Transformación Ecológica del Grupo. El informe traza una hoja de ruta que el sector privado —y especialmente las empresas de servicios ambientales— está llamado a desempeñar en la construcción de un país más resiliente.
Los resultados adquieren un peso estratégico para ciudades, industrias y cadenas de suministro, al estar alineados con GreenUp, la estrategia global de Veolia en tres ejes que definen el desempeño empresarial global: descarbonización, descontaminación y regeneración de recursos, además de progresos tangibles en materia social y de gobernanza.
Desde sus operaciones en México, Veolia evitó cerca de 52 mil toneladas de CO₂ a través de mejoras de eficiencia energética en clientes industriales; un esfuerzo equivalente a plantar aproximadamente 860 mil árboles en un año. De forma paralela, los centros de operación lograron un ahorro superior a 21 mil MWh, energía suficiente para abastecer a casi 18 mil hogares durante doce meses.
La gestión del agua —determinante para la competitividad del país— también registró avances. En 2024, la empresa abasteció 104 millones de m3 de agua potable, trató 156 millones m3 y reutilizó 63 millones m3, beneficiando a cerca de dos millones de personas con servicios de agua y saneamiento que mantienen una continuidad destacable frente a la volatilidad hídrica nacional.
En este escenario, el caso de Aguas de Saltillo es un referente del potencial de un modelo mixto bien gestionado. Con 76% de eficiencia física, uno de los indicadores más altos del país, el sistema creció 300% en cobertura en poco más de dos décadas, y demostró que la eficiencia operativa, la digitalización y la gestión de fugas pueden convertirse en herramientas decisivas para la adaptación climática urbana.
El manejo de residuos —ámbito donde México enfrenta retos de infraestructura, trazabilidad y economía circular— reflejó avances similares. La multinacional francesa gestionó 1.2 millones de toneladas de residuos sólidos y brindó servicios especializados a más de 220 clientes industriales, consolidando su liderazgo global en tratamiento de residuos peligrosos.
En el mismo año, produjo 15.7 mil toneladas de Combustible Derivado de Residuos (CDR) que ayudan a sustituir combustibles fósiles en procesos industriales, además de generar 4,207 MWh de energía a partir de biogás. A esto se suma la operación del Centro de Tratamiento y Disposición Final Mina, en Nuevo León, única instalación en México que cumple la NOM-173 y que, gracias a sus prácticas de conservación ambiental, permite capturar cerca de 46 mil toneladas de CO₂ al año en un ecosistema de 10 mil hectáreas de amortiguamiento natural.
Sin embargo, el impacto no se limita al ámbito ambiental. En el eje social, la empresa sostiene que su recurso más valioso son las personas —tanto sus colaboradores como las comunidades donde opera—.
En 2024, los 2,408 colaboradores recibieron formación en ética, compliance y prevención de riesgos, junto con acciones de salud mental, equidad y seguridad, que derivaron en una reducción del 35% en accidentabilidad durante la Semana Internacional de Seguridad y Salud. La participación de mujeres en puestos directivos alcanzó 17%, un avance significativo en sectores tradicionalmente masculinizados como agua, residuos y energía.
Programas de educación ambiental que alcanzaron a más de 1,400 estudiantes, como Alrededor de Iberoamérica, también desempeñan un papel central. Mientras que en municipios como Mina, las iniciativas incluyeron la rehabilitación de espacios públicos, la donación de contenedores para mejorar la gestión local de residuos y campañas alimentarias en beneficio de adultos mayores y familias vulnerables.
En el eje de gobernanza, Veolia reforzó su marco ético mediante certificaciones internacionales —ISO 9001, 14001, 45001, 37001 y 50001— y el funcionamiento de un Comité ESG que asegura estándares consistentes de transparencia y cumplimiento. Hoy, 98% de los colaboradores sabe cómo reportar irregularidades, un indicador que refleja la confianza en los mecanismos internos de integridad.
Como señala Denis Reboul, CEO de Veolia en México: “Este informe refleja nuestra convicción de transformar el mundo a través de la innovación, la colaboración y una operación basada en valores sólidos”.
En un país donde las discusiones sobre agua, energía, industria limpia y circularidad definirán buena parte de la competitividad en la próxima década, el Reporte ESG 2024 sitúa a Veolia México como un actor capaz de articular soluciones en un momento crítico. Sus avances muestran que la sostenibilidad puede —y debe— convertirse en un modelo comprobable, medible y escalable para responder a los desafíos ambientales y económicos del país.
