El Índice de Progreso Social (IPS) 2025 (que analiza diez años de información (2015–2024) para todas las entidades federativas) revela cómo ha evolucionado el bienestar social en México y cuáles son los retos más urgentes para las familias.

El documento realizado por la organización civil México, ¿cómo vamos?, se detalla que persiste una amplía desigualdad del norte nacional y el sureste del país, un caso es que la Ciudad de México, Aguascalientes y Nuevo León presentan niveles de vida comparables con países de ingreso medio-alto. Mientras que Chiapas, Oaxaca y Guerrero continúan rezagados.

Aunque en 2024 se registró el menor porcentaje de la población en pobreza multidimensional (29.6 por ciento), el avance en salud y educación no va al mismo ritmo de la reducción de pobreza.

Se informó que más ingresos no significa mejor calidad de vida y la infraestructura pública es insuficiente. Se estima que el porcentaje de población sin acceso a servicios de salud es hoy 18.6 puntos porcentuales mayor que en 2016.

La mayoría de las personas se atiende en medios privados ante la falta de alternativas públicas. Coincide con el incremento en el gasto de bolsillo y presiona la economía familiar.

Además que sin un sistema público con acceso universal, el bienestar está condicionado a que las personas puedan pagar servicios de salud. México atraviesa una crisis silenciosa: este retroceso educativo compromete la movilidad social y la productividad futura.

En el tema económico, en microempresas, solo un 16.7 por ciento cuenta con seguridad social. Mientras que la informalidad implica salarios más bajos, restringe acceso a salud, limita el ahorro para el retiro, y bloquea la movilidad social. Mensaje clave: El Plan México debe ser también una política de formalización de la economía y del mercado laboral si se busca prosperidad compartida.

El Índice de Progreso Social (IPS) 2025 demuestra que México sí progresa, pero no al ritmo ni en las dimensiones que la gente más valora: salud, seguridad, educación y empleo formal. El bienestar de las familias no puede depender solo del ingreso; requiere servicios públicos sólidos y un Estado que invierta de manera estratégica.

“El crecimiento económico no es suficiente si no viene acompañado de servicios públicos sólidos. El bienestar de las personas depende del acceso real a salud, educación, seguridad y empleos formales”, afirmó Sofía Ramírez, directora general de la organización civil México, ¿cómo vamos?.

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