La conducción autónoma no es solo una tendencia, es una transformación que depende de una infraestructura digital robusta, colaborativa, segura y de baja latencia
Según algunas predicciones, para estas fechas ya deberíamos tener vehículos totalmente autónomos circulando en nuestras calles. La realidad es distinta: aún no estamos ahí. Sin embargo, los fabricantes de automóviles han logrado avances significativos gracias a la inteligencia artificial (IA), que está acelerando el desarrollo en áreas como diseño, experiencia de usuario, navegación, seguridad, mantenimiento predictivo y monitoreo del bienestar del conductor.
¿Dónde estamos hoy?
Actualmente, la mayoría de los vehículos opera en nivel 2 o 3 de automatización, según la clasificación de SAE International. Esto significa que cuentan con sistemas como frenado autónomo de emergencia o asistencia para evitar colisiones, pero aún requieren intervención humana.
Los fabricantes ya han desarrollado vehículos nivel 4, que pueden operar sin conductor en entornos controlados (como robotaxis), y trabajan en nivel 5, que eliminará por completo volante, frenos y acelerador.
Actualmente ya existen vehículos de nivel 5 operando en entornos controlados, como fábricas o instalaciones logísticas. Sin embargo, el objetivo de la industria es llevar estos avances a las calles y ciudades, creando una movilidad más inteligente, segura y eficiente.
Estos avances están transformando los autos en vehículos definidos por software, capaces de recibir actualizaciones Over-The-Air (OTA) para mejorar su funcionamiento, algo impensable en los modelos tradicionales.
El reto: conectividad y baja latencia
A medida que aumenta el nivel de automatización, también crece la complejidad. Para garantizar seguridad y experiencias óptimas, los fabricantes dependen de una conectividad fluida y baja latencia, algo posible solo con una infraestructura distribuida y ecosistemas colaborativos que integren nube, redes y especialistas en IA.
En México, este desafío es especialmente relevante. Según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), el país produjo más de 3.5 millones de vehículos en 2024, consolidándose como el cuarto exportador mundial. Con esta escala, la adopción de tecnologías para vehículos conectados será clave para mantener competitividad.
IA: el motor detrás de la conducción autónoma
Los fabricantes utilizan machine learning y cada vez más IA generativa (GenAI) para procesar datos de sensores, identificar patrones y generar alertas en tiempo real. Por ejemplo, si un vehículo detecta un obstáculo, envía datos al centro de datos más cercano para alertar a otros autos en la zona. Este flujo requiere mover grandes volúmenes de datos entre nubes, centros de datos y redes edge, garantizando seguridad y velocidad, incluso cuando los autos cruzan fronteras o cambian de operador móvil.
«La conducción autónoma no es solo una tendencia, es una transformación que depende de infraestructura digital robusta y colaborativa ya que el vehículo debe detectar su entorno, procesar información en tiempo real y tomar decisiones. En México, donde la industria automotriz es estratégica, garantizar conectividad segura y baja latencia será esencial para que los fabricantes puedan innovar y competir en un mercado global», comentó Amet Novillo, director general de Equinix México.
La visión de futuro
Organizaciones como el Automotive Edge Computing Consortium, de la que Equinix forma parte, están impulsando arquitecturas que soporten servicios de datos de alto volumen para vehículos conectados. Esto permitirá que los fabricantes accedan a mercados de datos e IA para entrenar modelos y acelerar la adopción de vehículos autónomos.
Equinix es un socio estratégico para empresas globales de automóviles como Hyundai Motor Group, el equipo de Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor (ADAS) de Continental o Tensor Auto Inc., quienes están innovando en mejorar la experiencia del cliente y la interconexión de todo el sistema de comunicación de vehículos autónomos.
A través de la amplia red de centros de datos globales Equinix IBX® y las redes virtuales Equinix Fabric®, las empresas pioneras en vehículos autónomes crean una arquitectura multicloud híbrida para el procesamiento de datos en tiempo real y la evaluación de los diferentes modelos cerca de las operaciones del vehículo, ayudando así a garantizar una conducción más segura, precisa y, en última instancia, más fiable para sus clientes.
“Los fabricantes de automóviles necesitan infraestructura de IA distribuida dondequiera que estén sus datos, ya sea para una toma de decisiones segura, entrenamiento o inferencia de IA, seguridad del vehículo o una experiencia de usuario fluida. IA Distribuida de Equinix™ es una solución integral que les ayuda a desplegar infraestructuras para soportar vehículos conectados con baja latencia conectiva y desarrollo continuo de capacidades”, finalizó Amet Novillo.
