Con la llegada del invierno —entre festividades, temperaturas bajas y menos horas de luz— también aparecen desafíos específicos para la salud femenina. En esta temporada, INTIMINA busca visibilizar cómo los meses fríos pueden influir tanto en la menstruación como en la función del piso pélvico, dos áreas que suelen pasarse por alto en las conversaciones de bienestar. A través de educación y diálogo abierto, el objetivo es acompañar a las mujeres a gestionar su salud de forma preventiva durante esta época del año.
Cómo afecta el invierno a la salud menstrual
Para comprender estas tendencias, INTIMINA analizó datos de un estudio con más de 5,000 mujeres de 18 a 45 años en Reino Unido, Estados Unidos, Francia, España e Italia. Los resultados muestran que el invierno impacta de manera significativa en los ciclos:
- Aumento del dolor menstrual: 30% de las participantes dijo tener periodos más dolorosos.
- Ciclos más irregulares: 17% reportó mayor irregularidad y 14% notó periodos más largos.
- Síntomas de PMS intensificados: 59% experimentó más hinchazón, 45% migrañas y 40% mayor ansiedad durante la menstruación.
La ginecóloga y experta médica de INTIMINA, Dra. Susannah Unsworth, explica que estos cambios no son casuales:
«El dolor menstrual se relaciona con las contracciones del útero y con la acción de compuestos inflamatorios llamados prostaglandinas. En invierno, la reducción de luz solar puede alterar el equilibrio hormonal, lo que afecta la ovulación, la duración del ciclo y la intensidad de los síntomas.”
A pesar de estas molestias, el 11% de las mujeres admitió que nunca ha hablado con nadie sobre sus síntomas, lo que refleja una gran necesidad de educación y espacios seguros para compartir experiencias.
El invierno también afecta al piso pélvico
El impacto estacional no se limita al ciclo menstrual. Un segundo estudio de INTIMINA, realizado con más de 3,000 mujeres entre 30 y 55 años en Reino Unido, Francia e Italia, reveló patrones claros en la salud del piso pélvico durante el invierno:
- Menos actividad física: 40% reduce su nivel de actividad, lo que puede debilitar los músculos pélvicos.
- Menos motivación: 54% dice que le cuesta mantener rutinas de ejercicio, incluidos los ejercicios del piso pélvico.
- Más problemas urinarios: 69% reporta aumento de la frecuencia urinaria en clima frío y 37% presenta más escapes al toser o estornudar, especialmente durante la temporada de resfriados.
La Dra. Unsworth señala que el piso pélvico es un conjunto de músculos que necesitan constancia:
«Menos movimiento significa menos fortalecimiento. Mantener ejercicios específicos, incluso en interiores, puede marcar una gran diferencia.”
A pesar de estas dificultades, las mujeres muestran una actitud positiva hacia el autocuidado:
- 82% quiere aprender a hacer ejercicios de piso pélvico, y
- 75% estaría dispuesta a incorporar rutinas en casa durante el invierno.
Recomendaciones expertas para un invierno con bienestar
La experto médica de INTIMINA ofrece consejos prácticos y accesibles para mantener la salud íntima durante la temporada fría:
- Realizar ejercicios de piso pélvico: Rutinas regulares de Kegels, con o sin herramientas como KegelSmart o las Laselle, ayudan a reforzar los músculos.
- Cuidar la ingesta de líquidos: Evitar excesos de cafeína y alcohol, ya que aumentan la frecuencia urinaria.
- Hidratarse adecuadamente: Apostar por bebidas sin cafeína para apoyar la salud de la vejiga.
- Identificar irritantes urinarios: Comidas picantes y ciertos alimentos pueden desencadenar molestias.
- Mantener hábitos saludables en el baño: Evitar el “por si acaso” al ir a orinar y no hacer esfuerzo al evacuar; ambas prácticas pueden debilitar el piso pélvico.
La especialista también subraya que existe una falta histórica de educación sobre la salud del piso pélvico, y que síntomas como pequeños escapes no deben normalizarse:
«Estos síntomas tienen tratamiento. Muchas mujeres creen que es parte natural de envejecer o del invierno, pero en realidad son señales de que el piso pélvico necesita atención.»
Además, más del 34% de las mujeres cree que el estrés invernal o el Trastorno Afectivo Estacional (SAD) influyen en su salud pélvica, lo que resalta la importancia de abordar el bienestar físico y emocional de manera integral.
