Entre montañas que susurran calma y un lago que refleja los sueños, El Santuario Resort & Spa invita a cerrar el año con dos celebraciones que trascienden la mesa: la Cena de Navidad en XIAN y la Fiesta de Fin de Año en el Salón Feng . Dos celebraciones únicas donde la gastronomía se convierte en ritual, el fuego en símbolo, y cada plato en un acto de gratitud.

Navidad en XIAN: la calidez del fuego y el alma

El 24 de diciembre, XIAN se ilumina con destellos cálidos, aromas que evocan hogar y el sonido suave del fuego que unen. Más que una cena, es una ceremonia de unión y gratitud.

El menú, diseñado con sensibilidad y elegancia, honra los sabores tradicionales de la temporada con un toque contemporáneo.

Menú especial:

Aperitivo: Negroni de mandarina y chile pasilla para brindar

Entrada: Ensalada de manzana caramelizada con mantequilla noisette.

Plato Fuerte: Crema aterciopelada de betabel dorado con castañas y un pollito de leche glaseado en piloncillo y especias.

Postre: Buñuelo crujiente con helado de ponche, celebrando la nostalgia más dulce de la Navidad mexicana.

La velada culmina con  “El fuego de los deseos” , un ritual en el que las intenciones escritas se entregan al cielo entre brasas y humo perfumado. Porque en XIAN, la Navidad no se mide en horas, sino en emociones que perduran.

Fin de Año: el círculo de gratitud

El 31 de diciembre , El Santuario transforma su espacio más emblemático, el Salón Feng, en un escenario donde el agua, la luz y la música se funden en una misma energía.

La Cena de Fin de Año es una experiencia sensorial que celebra el “Círculo de Gratitud” , un homenaje a los ciclos de la vida y la energía del lago como fuente de purificación y renacimiento.

Un menú de cinco tiempos, acompañado de barra libre, DJ en vivo, performance artística y fuegos artificiales, marcan una noche dedicada a la abundancia y la renovación. Cada mesa, cada brindis y cada reflejo sobre el agua recuerdan que los finales son también comienzos, y que la gratitud es el sabor más profundo del año.

Menú especial

Coctel de bienvenida: Santuario Spritz — una fusión refrescante de prosecco o cava con Aperol y un toque de frutos secos, perfecta para iniciar la experiencia.

Mousse Bouche: delicada empanada de huitlacoche con salsa de mole negro, un guiño al sabor profundo y ancestral de la cocina mexicana.

Entrada: mezcla de hortalizas verdes con frutos rojos, queso de cabra, nueces garapiñadas y reducción de balsámico: un equilibrio entre frescura, dulzura y acidez.

Primer plato: suave crema de pimiento rostizado con almendras tostadas y un hilo de aceite de albahaca que realza su aroma.

Limpia paladar: granito de mandarina con mezcal joven y sal de jamaica , una pausa cítrica y vibrante que prepara los sentidos para el plato fuerte.

Plato fuerte: Filete de res con zanahoria rostizada, manzana a la mantequilla y tomillo, acompañado de salsa de vino tinto y frutos rojos ó Róbalo a la vizcaína, servido con papa cambray, chile güero y pimiento morrón, un toque mediterráneo con esencia mexicana. – Maridaje: Copa de vino tinto Zucardi Serie Q o Copa de vino blanco 40 Vendimias

Postre: Tartaleta de mousse de queso de cabra y frutos rojos , el cierre perfecto: ligera, cremosa y con notas de acidez equilibrada.

El arte de transformar momentos en memorias

Ambas celebraciones reúnen la esencia de El Santuario Valle de Bravo : el arte de transformar cada instante en una experiencia que toca el alma. Aquí, el lujo no está en la opulencia, sino en el significado. Cada experiencia está pensada para quienes buscan más que una celebración: un ritual que alimenta cuerpo, mente y espíritu.

 

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