Del mito al reto moderna, los insectos han habitado durante mucho tiempo el folclore mexicano, desde Chapultepec “Cerro del Chapulín” hasta los dichos cotidianos sobre las cucarachas en la cocina “que sobreviven a todo”. Pero a medida que las lluvias estacionales se intensifican, estas criaturas son más que metáforas, son invasores del día a día dentro de nuestros hogares.
En 2025, la Ciudad de México vivió una de las temporadas de lluvia más disruptivas en décadas. La ciudad registró 84.5 mm de lluvia en un solo día (10 de agosto), el aguacero más intenso en la zona del Zócalo desde 1952, con 50 mm cayendo en solo 20 minutos. Esa cantidad equivale a más de 60 millones de litros de agua, lo que equivale a llenar 26 albercas olímpicas en solo unas horas. El resultado es el siguiente: calles inundadas, drenajes saturados y charcos persistentes que se convierten en entornos perfectos para los criaderos de mosquitos, cucarachas y hormigas.
Una ciudad nacida del agua
La Ciudad de México no solo fue construida para el agua, sino por el agua. Sus cimientos se remontan a Tenochtitlan, una ciudad levantada sobre lagos, canales y calzadas alimentadas por la lluvia. Ese mismo legado ahora define su geografía moderna, donde la humedad y las inundaciones residuales se han convertido en una parte inseparable de la vida diaria. En este paisaje, los insectos se mueven sin esfuerzo del folclore al reto doméstico.
“Nuestra relación cultural con los insectos no debería hacernos complacientes.” Advierte el Dr. Rodrigo Ville, especialista en enfermedades infecciosas y medicina tropical. “Después de las lluvias intensas, la combinación de agua estancada, residuos y materia orgánica crean un entorno ideal para plagas que pueden transmitir bacterias, virus o provocar picaduras y alergias. El problema no es solo una molestia, una picadura podría convertirse en un verdadero problema de salud”.
De los rituales al rigor científico
Durante generaciones, las familias de todo México han recurrido a tradiciones caseras para mantener alejados a los insectos, como colgar bolsas plásticas llenas de agua para ahuyentar moscas o quemar incienso, cáscara de coco y hierbas para alejar mosquitos. Estos hábitos hablan de un deseo y sabiduría ancestral de coexistir pacíficamente con la naturaleza mientras se mantiene la seguridad del hogar.
Hoy la ciencia confirma que la prevención en casa sigue siendo la clave, pero con herramientas más modernas. Los expertos recomiendan eliminar el agua estancada cada 48 horas, mantener limpios los drenajes y patios y utilizar insecticidas domésticos y repelentes de forma segura y responsable.
En esta temporada post lluvias, Raid combina la sabiduría tradicional con la ciencia de hoy para ayudar a los hogares mexicanos protegerse de las plagas. Al ofrecer productos seguros y confiables, Raid contribuye a que las familias puedan celebrar la cultura, la memoria y la comodidad sin interrupciones. Porque cada hogar es una historia que merece continuar en tranquilidad.
