El uso temprano y sin control de pantallas está generando una violencia invisible que afecta la mente de millones de niños. Los riesgos van mucho más allá del ciberbullying; incluyen grooming, sexting, sextorsión y el acceso a material inadecuado que puede dañar de forma irreversible el desarrollo emocional y social de niñas, niños y adolescentes.
De acuerdo a la Universidad Panamericana (UP), siete de cada diez estudiantes en México han vivido o presenciado acoso escolar, y este fenómeno ahora se amplifica en los entornos digitales con consecuencias cada vez más graves.
“La inmersión temprana y sin límites en los canales digitales está modelando generaciones con baja empatía, impulsividad y riesgo de desarrollar trastornos de personalidad”, advirtió la Dra. Mercedes Llamas Palomar, experta en violencias y derechos humanos.
La especialista propuso medidas contundentes: retrasar el uso de celulares hasta los 14 años y el acceso a redes sociales hasta los 16, en el marco de acuerdos generacionales que devuelvan a la infancia el juego libre y la convivencia cara a cara.
Por su parte, la Dra. Mariana Azcárraga, del Centro Universitario de Salud y Bienestar (CUSAB) de la UP, reveló que los estudiantes con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) son desproporcionadamente afectados: el 46.9 por ciento son víctimas de bullying, frente al 23 por ciento de la población general, y tienen un riesgo tres veces mayor de convertirse en agresores.
Recordó que en el ciberbullying la agresión se potencia con anonimato, viralidad y velocidad, convirtiéndose en un fenómeno casi imposible de contener sin protocolos claros y una intervención decidida.
Las expertas presentaron los avances de la Norma BULL-LI:2025/A, que será lanzada mundialmente el próximo 6 de noviembre. Entre sus aportes destacan protocolos diferenciados por edad, sanciones con enfoque restaurativo, mecanismos para preservar pruebas digitales y atención psicológica inmediata para las víctimas, dado que un 35% desarrolla ansiedad clínica o depresión severa y el ciberbullying duplica la probabilidad de intento suicida.
