El gobierno de la Ciudad de México informa que nuestra nación celebra 50 años de presencia de pandas gigantes. Todo comenzó el 10 de septiembre de 1975 con la llegada a Chapultepec de Ying Ying y Pe Pe, dos cachorros de apenas 10 meses de edad. Este gesto fue posible gracias a un acuerdo diplomático entre la República Popular China y México.

Años después, en 1981, nació Tohui, hija de Ying Ying y Pe Pe, quien se convirtió en la primera panda en alcanzar la edad adulta fuera de China. Su importancia trascendió al ámbito cultural; fue tan querida que incluso inspiró una canción en su honor.

El Centro de Conservación de la Vida Silvestre de Chapultepec, en la CDMX, se consolidó como el centro de reproducción de pandas gigantes más exitoso fuera de China, con el nacimiento de ocho crías en total.

La longevidad de estos ejemplares también ha superado las expectativas. En vida silvestre, un panda vive en promedio entre 15 y 20 años, pero bajo cuidado profesional en Chapultepec, Xiu Hua llegó a vivir más de 27 años y Shuan Shuan 35 años, convirtiéndose en su momento en una de las pandas más longevas registradas fuera de China. Ahora Xin Xin, quien cumplió 35 años hace un par de meses, se convirtió en la panda más longeva que ha vivido en Chapultepec y, además, en la panda más longeva fuera de China.

Xin Xin nació el 1 de julio de 1990. Con su nombre que significa “esperanza”, Xin Xin representa el logro del cuidado profesional y dedicado por parte de los panderos, médicos veterinarios y biólogos del Centro de Conservación de la Vida Silvestre de Chapultepec. Hoy, a sus 35 años, superó ampliamente la esperanza de vida de su especie.

El gobierno de la CDMX ha subrayado que Xin Xin se encuentra en la etapa final de su ciclo de vida y que, por lo tanto, la ciudad se prepara para un eventual cierre de este ciclo tan significativo. Mantener a un panda gigante fuera de China hoy implica un costo anual aproximado de 1 millón de dólares, así como la firma de contratos de al menos diez años, según la política exterior modificada por el Gobierno chino en 1984.

Con tan solo una panda viva y con el linaje nacido en Chapultepec en vías de concluir, el gobierno de México analiza futuras posibilidades para continuar con el legado de conservación.

 

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